CIVICUS Civil Society Index

An international action-research project by and for civil society

National Workshop convened in Uruguay

Posted by civilsocietyindex on November 16, 2009

On Thursday 29 October, the Instituto de Comunicación y Desarrollo (ICD) held their CSI National Workshop in Montevideo, Uruguay. The meeting brought together over 60 actors from civil society, government institutions, the media, the donor community and academia to discuss the findings of the CSI and to identify initiatives for strengthening civil society.

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Some of the most relevant results so far include the finding that the level of participation in Uruguay is growing, although the levels of individual activism on political questions is at the same time very low. The results also highlighted an environment and socio-political context which is highly conducive for civil society, with over 80% of civil society organisations claiming not to have encountered restrictions from government, and with 50% believing that current legislation is enabling.

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Uruguay is only the second country to hold its National Workshop, following Turkey earlier this year. The Civil Society Index in Uruguay is being developed within the framework of a project called “Strengthening of Civil Society in Uruguay”, which is a joint programme between the government and the United Nations.

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To read more about the implementation of the CSI National Workshop in Uruguay (Spanish only), click here.

One Response to “National Workshop convened in Uruguay”

  1. El 29 de octubre tuve el privilegio de asistir al taller nacional sobre el Indice CIVICUS de la Sociedad Civil en Uruguay. Organizado por ICD y nuestra querida Anabel Cruz, Presidenta de CIVICUS, cuya invitación agradezco profundamente, el taller reunió en Montevideo una amplia gama de organizaciones de base de todo el territorio de Uruguay con el fin de repasar las conclusiones del Indice sobre el país y discutir estrategias de futuro.

    Participaron entre 70 y 80 representantes, en su mayoría mujeres, de pequeñas asociaciones ciudadanas esparcidas por las diversas provincias, algunas de las cuales viajaron de noche cinco y más horas (y otras tantas de vuelta luego de clausurarse el acto) a fin de poder asistir. Inversamente, lamentamos la ausencia de ONGs más influyentes a nivel nacional y con sede en el mismo Montevideo.

    Lo que más me impactó es el nivel de compromiso social y el enorme esfuerzo demostrado por estas pequeñas asociaciones que, sin recursos o con recursos mínimos, incluido un mínimo acceso a información, llevan a cabo día a día y minuto a minuto verdaderos milagros de solidaridad con los más pobres y vulnerables de su entorno; sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de estas personas son ellas mismas de recursos modestos y un nivel de educación limitado. Me impresionó igualmente su motivación durante la larga jornada de plenarias y mesas redondas, y me asombró la claridad y aplomo de sus intervenciones, expresando sus posiciones, contándonos sus circunstancias, obstáculos y limitaciones, indagando sobre posibles soluciones (o cómo lograr información sobre las mismas), intercambiando información y teniendo la valentía de preguntar cuando no sabían o entendían.

    Durante las mesas redondas, y dado que yo me limitaba a un rol de observador, pude ir de grupo en grupo (también tomé fotitos, vean mi página en facebook) y pude comprobar la pasión con que se trataban los temas en debate (esto es, los cuatro retos que la Fase 1 del CSI encontró para la sociedad civil uruguaya) y sobre cómo seguir adelante, abriendo camino, contra viento y marea, sin ayudas ni recursos, todo para ayudar a los más necesitados, los discapacitados, los enfermos de SIDA, los pequeños y sus mamás, los más grandes, los más pobres…

    Acostumbrado a moverme en Naciones Unidas, alejado físicamente de las duras realidades en las que se desenvuelven las organizaciones de base y sus comunidades, asistir a un taller como éste fue para mí una experiencia tremendamente impactante. En Naciones Unidas, y otras instituciones internacionales, CIVICUS y otras redes globales de la sociedad civil luchan al más alto nivel por los Derechos Humanos y la dignidad de las personas, y en contra del empobrecimiento de millones de ciudadanos por un sistema económico y social que clama al cielo. Esta lucha por la equidad, la justicia y la solidaridad humana no es fácil: una y otra vez chocamos con fuerzas regresivas que obstaculizan sistemáticamente la participación ciudadana. Insistimos sin tregua en la necesidad de incluir integralmente las organizaciones de base en los procesos de NNUU, pero, aun con nuestra mejor voluntad, raramente vemos las caras de las personas en beneficio de las cuales luchamos: o no hay lugar para ellas, o no hay fondos para costear su viaje y estancia en Nueva York, o las autoridades de inmigración estadounidenses les deniegan los necesarios visados.

    En mi modesta opinión, uno de los mayores retos que confronta la sociedad civil global es precisamente la inadecuada comunicación con estas organizaciones de base. Se repite el mismo ciclo a todos los niveles: las organizaciones internacionales están alejadas años luz de los ciudadanos por los cuales existen y que les confieren legitimidad; a un nivel inferior, la sociedad civil global no termina de lograr el acercamiento a las organizaciones de base, y lo mismo ocurre a nivel regional y nacional. Recuerdo una conversación con el anterior Secretario General de CIVICUS, Kumi Naidoo, en la que le comentaba mi frustración por el hecho de que muchas organizaciones de base no pudieran siquiera saber que “la puerta está entreabierta” en Naciones Unidas. “Mi querido Vicente” me dijo, “muchas organizaciones de base ni siquiera saben que hay una puerta!”

    En CIVICUS nos tomamos este problema muy en serio. Reconociendo las deficiencias de nuestros intentos por integrar la participación de las organizaciones de base, nuestras nuevas directrices estratégicas prioritizan la eficaz comunicación y mayor colaboración con nuestros miembros y aliados. Programas de CIVICUS tales como el Indice de la Sociedad Civil ayudan a construir ese puente, pero debemos hacer más para empoderar a los que laburan día a día, botas en el barro, para conseguir los derechos inalienables de los excluidos y los más débiles. Vaya a todos ellos mi mayor reconocimiento y mi homenaje, que no por ser modesto deja de ser profundamente sentido. A todos y cada uno de los representantes de las organizaciones de base uruguaya que asistieron al taller de Montevideo, mi sincero agradecimiento por una lección bien aprendida.

    En solidaridad,
    Vicente García-Delgado
    Representante de CIVICUS en Naciones Unidas, Nueva York

    Buenos Aires, 8 de noviembre, 2009

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